LIBRO DE TRIBU WENDIGO PDF

Arashijar Uso de cookies Delivery times may vary, especially during peak periods. Legends that InspireThis pair of stories examines the power and danger inherent to the legends of the Garou. I am sad to say that both ch I remember having been disappointed when I first read the Werewolf novels series. Both novels fail oibro their stated or unstated objectives. I supplementi di gioco dettagliano anche altre razze di mutaforma. Kirk Macleod rated it liked it May 28, We have ratings, but no written reviews for this, yet.

Author:Vorr Moogukus
Country:Iraq
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):10 May 2016
Pages:171
PDF File Size:6.26 Mb
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ISBN:113-8-93440-434-1
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El viento soplaba desde el norte siempre que Tormenta Matutina iba sola a los bosques. Nadie saba lo que haca all y aunque algunos pensaban que era raro que abandonase a sus compaeros de manada en estas ocasiones, en su tribu no se consideraba algo inusual. Era una Garou del Pueblo Wendigo, una mujer lobo con fuertes vnculos con la tierra; si quera ir sola a los bosques, era seal de que haba odo una llamada. Todos crean que era sabio responder a estas llamadas.

Junto a su manada, el Don del Trueno, patrullaba el sur de la Columbia Britnica, siguiendo el rastro de la contaminacin del Wyrm hasta su escondite y destruyndolo o persiguindolo hasta devolverlo al otro lado de la frontera, fuera espiritual la Umbra o fsica los Estados Unidos. Al principio, sus compaeros de manada no prestaban demasiada atencin a los solitarios vagabundeos de Tormenta Matutina.

No suponan un estorbo para sus caceras. Ella slo se ausentaba cuando haba cumplido con sus obligaciones, en los raros momentos de ocio entre las caceras. Era casi como si fuera otro el que la llamara, alguien a quien hubiera conocido en sus solitarios viajes. Regresaba a la manada muy cansada, como si llevara das caminando, pero con una sonrisa en el rostro que ni siquiera las bromas ms despiadadas podan borrar.

Era como si su furia fuera un beb adormilado, no el monstruo terrorfico de costumbre que haba que reprimir con esfuerzo antes de que se manifestara. Cosa rara en un Ahroun, uno de los guerreros nacidos bajo la luna llena. Tormenta Matutina era la guerrera principal de la manada. Y sin embargo, siempre que apareca el enemigo, pareca que tena furia de sobra para combatirlo.

Un da Ladra-Coches se burl de ella con la excusa de sus solitarios viajes. Dnde vas, Tormenta Matutina? Finges que eres un lupus, un nacido a cuatro patas? El Rabagash sonri al decir esto, porque al igual que ella, era humano de nacimiento, pero pensaba que el origen salvaje de sus hermanos lobo era divertido y trgico.

Dnde voy es asunto mo, Sin Luna respondi Tormenta Matutina, mientras se le erizaba el vello, miraba los ojos de Ladra-Coches y amenazaba con desafiarlo.

No vuelvas a preguntrmelo. El pobre bromista salv la cara fingiendo que resbalaba con una cscara de pltano, con lo que pudo arrojarse de espaldas frente a Tormenta Matutina un signo de sumisin lupina al tiempo que dejaba bien claro que todo era una broma por medio de un viejo truco de vodevil. Los dems se rieron, y tambin lo hizo Tormenta Matutina y de este modo todo el mundo qued contento.

Su constitucin musculosa logr mantener engaados a sus hermanos de manada ms tiempo de lo normal, pero al quinto mes la hinchazn de su vientre no pudo seguir atribuyndose a la musculatura de un guerrero. Su secreto haba durado demasiado. Diente Salvaje, el macho alfa, salt sobre ella y la tir al suelo. Se encaram encima de su pecho y le acerc el hocico a la oreja para gruirle: Explcate, Tormenta Matutina! Quin es el padre de la criatura que llevas en el vientre? Tormenta Matutina rugi y se lo quit de encima con un repentino arrebato de clera: la furia haba despertado en su cuna.

Gru y adopt la forma de batalla, preparada para enfrentarse a cualquier asalto. Ladra-Coches, que no quera tener nada que ver con tales violencias, se alej reptando.

Los Gemelos de la Flecha de Pedernal intercambiaron una mirada nerviosa, esperando a ver qu haca el otro. Ojo de Cielo Azul emiti un gruido sordo en su nativa forma lupina, sin saber muy bien qu hacer, esperando una seal de su lder. Diente Salvaje asumi forma humana y se sent sacudiendo la cabeza con exasperacin.

Esto sorprendi a todos, incluida Tormenta Matutina, cuya furia se march como el viento cuando se cierra una puerta. Tambin ella tom forma humana y se sent. Dime que no es el hijo de un Garou el que est creciendo en tu interior dijo Diente Salvaje. No lo es dijo Tormenta Matutina.

El nio no ser un cachorro lunar. Ser puro. Entonces no volver a preguntrtelo. Tu secreto te pertenece. Pero debes saber esto: ocultarle un secreto a tus compaeros de manada es una cosa mala. Slo atizar el resentimiento y te conducir a la soledad. Tormenta Matutina pareci sumirse entonces en una reflexin, como si se dispusiera a revelar la verdad de su concepcin, pero al final guard silencio y acept la suerte que pudiera acarrearle su decisin.

Ladra-Coches se le acerc en forma humana, rodando sobre s mismo como una rueda. Puedo ser el padrino? El cro necesitar a alguien con sentido del humor en su vida! Tormenta Matutina sonri, agarr al travieso Rabagash y le sujet la cabeza debajo de la axila mientras le frotaba la frente con los nudillos de la otra mano.

Quieres ser el padrino? Slo si tu cabeza es lo bastante dura para aguantar todos los golpes que voy a darte! Los dems se echaron a rer porque saban que el bromista poda escapar de su presa en cuanto se lo propusiera. El asunto qued pues zanjado y nadie volvi a preguntar quin era el padre del nio.

Lleg el verano y con l el momento en que deba dar a luz. Saba que no faltaba mucho y les dijo a los dems que deba ser en el bosque, entre los vientos.

Les pidi que la acompaaran y todos accedieron. Aunque algunas veces refunfuaban al acordarse del secreto que les ocultaba, le profesaban un amor profundo. No estaban dispuestos a faltar en un momento tan sagrado como el nacimiento del hijo de una Garou, aunque faltaran aos antes de que su verdadero linaje como Garou o como mero pariente fuera a ser conocido.

Era un prado oculto en un crculo de rboles, pinos que se mecan en el viento susurrando un suspiro sedoso. Se sent en el centro del claro, entre las flores silvestres, y esper. Su manada recorra el bosque circundante, recogiendo agua y comida para llevarle. Al poco tiempo tenan bayas, races y carne de ciervo para alimentarla mientras durara la espera. Tres noches despus, durante la luna llena, Tormenta Matutina empez su labor. Pasadas las contracciones, rpidas y fuertes, al mismo tiempo que apareca la cabeza del nio, un terrible aullido se abati sobre el claro y ahog hasta los gritos de dolor de Tormenta Matutina.

El aire echaba chispas, como si hubiera cado un rayo en alguna parte, pero no se vea ninguna tormenta. Pareca haber formas que se movan detrs de las nubes y los rboles temblaban.

En ese momento, parte del cielo se abri y una horda de destellantes criaturas carnosas cay sobre el claro, como gusanos arrancados de un cadver zarandeado. La manada profiri un aullido de advertencia mientras las criaturas desgarraban el velo que separaba su mundo y las tierras espirituales, se manifestaban como un diluvio y cruzaban aullando los campos en direccin a la parturienta.

Diente Salvaje gru, salt sobre la Perdicin ms prxima y le clav los colmillos en la blanda garganta. Man sangre prpura y la cosa cay muerta pero casi al instante su nuevo cuerpo se disolvi en un montn de mucosa. Pero siguieron llegando, una hueste de criaturas deformes impelidas por el infierno a alcanzar la madre y el nio, que an entonces segua luchando por nacer.

Los Gemelos de la Flecha de Pedernal mataron dos ms, cada uno de un solo flechazo y Ladra-Coches logr que otra lo persiguiera en lugar de atacar a Tormenta Matutina. Sus garras la destriparon, dejando un rastro grasiento sobre las flores silvestres. Ojo de Cielo Azul abri su nuez fetiche con los dientes y liber al espritu de fuego de su interior. Una conflagracin instantnea recibi a la siguiente oleada de Perdiciones, que profirieron gemidos y gritos de dolor mientras su carne quedaba reducida a cenizas.

En ese momento, sin embargo, una horripilante criatura garruda que corra sobre tres patas atraves el muro de fuego. Mientras el nio caa del vientre de Tormenta Matutina, el monstruo abri las fauces para engullirlo. Sus dientes se cerraron como un cepo, pero no sobre carne de beb, sino sobre un musculoso brazo Crinos. Tormenta Matutina haba adelantado el brazo para defender al recin nacido. A continuacin tir con todas sus fuerzas y la Perdicin sali despedida por los aires.

Los dientes desgarraron un jirn de ligamentos, pero el nio estaba ileso. Mientras Tormenta Matutina se inclinaba para cogerlo entre sus brazos, una garra le cort la garganta desde detrs. La sangre de sus arterias se verti sobre el nio mientras ella se volva y le aplastaba el crneo al monstruo con sus ltimas fuerzas. Un gorgoteo apagado escap de su garganta mientras sus ojos se apagaban.

Lo ltimo que vio fue a su hijo, un nio humano hermoso y perfectamente formado, que abra la boca e inhalaba una bocanada de aire para preparar su primer llanto.

El grito del nio sacudi el cielo e hizo que se estremeciera la tierra. Jams hubo trueno alguno tan estruendoso como aquel grito y el aire, azuzado por el sonido, empez a sacudir violentamente el claro.

Apres las Perdiciones y las arroj al suelo. LadraCoches sali despedido y choc contra los rboles y tuvo que sujetarse al ramaje para no caer al suelo. El remolino lanz a Diente Salvaje contra una roca; sinti que se le partan las costillas. Cuando reanud su llanto lo hizo con voz normal, el sollozo vigoroso y saludable de un recin nacido. La manada volvi a levantarse para defender al nio de las Perdiciones pero slo quedaban manchones de mucosa hedionda.

Las dems haban escapado o se las haba llevado el extrao viento. Ojo de Cielo Azul se acerc al nio caminando con slo tres patas y arrastrando tras de s la cuarta, que estaba rota. Lo acarici con el hocico y el nio se calm. Su llanto fue perdiendo fuerza. Se atragant, abri y cerr los dedos de las manos, dobl los de los pies. La loba cort con los dientes el cordn umbilical y empez a lamer los desechos del parto de la suave piel del nio.

Si la aspereza de su lengua molest al beb, no dio muestras de ello. Diente Salvaje se puso en pie, con las manos en la cintura, y lanz un aullido de profundo lamento por la muerte de su compaera de manada.

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El viento soplaba desde el norte siempre que Tormenta Matutina iba sola a los bosques. Nadie saba lo que haca all y aunque algunos pensaban que era raro que abandonase a sus compaeros de manada en estas ocasiones, en su tribu no se consideraba algo inusual. Era una Garou del Pueblo Wendigo, una mujer lobo con fuertes vnculos con la tierra; si quera ir sola a los bosques, era seal de que haba odo una llamada. Todos crean que era sabio responder a estas llamadas. Junto a su manada, el Don del Trueno, patrullaba el sur de la Columbia Britnica, siguiendo el rastro de la contaminacin del Wyrm hasta su escondite y destruyndolo o persiguindolo hasta devolverlo al otro lado de la frontera, fuera espiritual la Umbra o fsica los Estados Unidos. Al principio, sus compaeros de manada no prestaban demasiada atencin a los solitarios vagabundeos de Tormenta Matutina. No suponan un estorbo para sus caceras.

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