EL PASTOR COMO CONSEJERO PABLO HOFF PDF

El asesorar es una parte del ministerio: El ministro no debe ser solamente un predicador pblico, sino que debe ser conocido tambin como consejero del alma. Pero desgraciadamente, muchos pastores son como el sacerdote y levita de la parbola. Estn tan ocupados en sus tareas eclesisticas, que no atienden a los que son heridos por problemas abrumadores. Algunos pastores no aconsejan a sus miembros porque estiman que si los feligreses tuvieran una experiencia adecuada de conversin, el consejero no sera necesario. Piensan que los problemas de sus miembros pueden ser solucionados si oran.

Author:Bramuro Neran
Country:Bahamas
Language:English (Spanish)
Genre:Environment
Published (Last):10 December 2017
Pages:178
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Este es un ejemplo del asesoramiento pastoral, aunque los nombres son ficticios. Al comenzar a contar el problema, Susana tuvo dudas en cuanto a la convenien- cia de casarse con Carlos, pero todavia estaba indecisa. Los pastores se han preocupado siempre de los problemas de los creyentes. Algunos pastores no aconsejan a sus miembros por varias razones. No se sienten aptos, seguros para asesorar. Piensan que con solo predicar, se cumple su ministerio. El proceso de asesorar no es simplemente un proceso intelectual, sino que invo- lucra tanto la mente como las emociones.

Finalmente, la persona que es aconsejada puede acostumbrarse a depender del pastor en vez de resolver sus propios problemas. El asesor le escucha, reflexiona y responde. No es juez ni consejero con todas las respuestas.

Son: la adolescencia, la maternidad, la menopausia y la vejez. Esta implica un atraso en el ciclo menstrual, hasta que finalmente este cesa, con lo cual termina la capacidad reproductiva de la mujer. No se siente tan necesaria como antes. El consejero debe mostrar paciencia con las mujeres que atra- viesan por esta crisis. Es una edad en la que muchos caen ante tenta- ciones sexuales. El rey David ilustra muy bien el caso.

Floyd Woodworth comenta: Tenemos que ponernos en el lugar de los ancianos y tratar de sentir nosotros mismos lo que significa estar en el ocaso de la vida, cuando ya los seres que- ridos no dependen de uno como antes. Bendito el ministro que puede inspirar a los ancianos a mantenerse alerta, a mantener actitudes positivas, a seguir en actividades creadoras. James Hamilton, El ministerio de! Seward Holtner, The counselor in counse! Woodworth, op. Pero cada persona es algo diferente, y para entenderla cabalmente es necesario conocer sus capacidades especiales, su fondo y sus experiencias.

Los sentimientos nos dan indicios en cuanto a los problemas humanos y a la naturaleza e intensidad de las necesidades. No todas las personas sienten lo mismo acerca de la misma experiencia.

Algunas se conforman, otras reaccionan negativamen- te, etc. La vida y la personalidad de una persona constan de todos sus componentes. Lo que sucede en la casa puede afectar su trabajo. El pastor tiene que considerar todos los aspectos de la persona, es decir, a la persona como una unidad. Cada persona es una parte de su medio ambiente. La vida de una persona consta de progresivas etapas de desarrollo.

El verdadero amor tiene poder transformador. Lo que es una meta para un caso, tal vez no sea la meta para otro. Algunas de las metas son: a. Hacer que el asesorado vea con objetividad su problema y utilice sus propias fuerzas juntamente con los recursos espirituales que Dios le da para enfrentarse con el problema.

Ayudar a la persona a cambiar su actitud o su norma de valores, y luego a cam- biar su conducta. Sin embargo, el asesoramiento pastoral no procura lograr el cambio radical que intenta la sicoterapia. Apoyar al asesorado en momentos de crisis o de angustia.

Cuando en la familia hay una desgracia, una enfermedad grave o el fallecimiento de un ser amado, puede ser que se necesite el apoyo del pastor. Ayudar al asesorado a utilizar sus recursos interiores y a echar mano de los de Dios, en los momentos de crisis. No debe acostumbrarse a depender del pastor. Tiene que aprender a vivir su propia vida.

Es contraproducente que el pastor tome las deci- siones y proteja innecesariamente al asesorado. Son cosas de la vida y uno no debe ser abrumado por ellas. Hacer crecer al asesorado en el conocimiento de Dios, en la madurez de su per- sonalidad, y en el servicio divino. Se nota que esta falta contribuye en gran parte a las tensiones matrimoniales.

Eliminar una deficiencia de madurez es superarse. Indicios de la falta de madurez. Veamos algunos de los indicios. El inmaduro tiene dificultad en dominar las emociones. Se cree merece- dor de mejor suerte. Se vuelve deprimido y pesimista. Hay quienes tienen que correr a alguna perso- na para encontrar alivio.

Indicios de una verdadera madurez. Hemos dado un vistazo a algunas indicaciones de la falta de crecimiento para saber si padecemos de alguna. El buen pastor procura inculcar la autosuficiencia en sus propios hijos.

Quien pelea siempre con todo el mundo, muestra una seria falta de madurez. El hombre maduro sabe gobernarse en todo tiempo, aun cuan- do las emociones se alteren.

Nunca da rienda suelta a sus impulsos. El gobierno de la lengua es una hermosa evidencia de la madurez de una persona. La vida abarca muchos sufrimientos y por ellos tiene que pasar el ministro.

La persona madura no se impacienta al ver que no ha alcanzado todavia sus objetivos. Consideremos algunos requisitos indispensables para asesorar eficazmente. El pastor-asesor debe ser tratable, social y accesible. Las personas acuden a alguien que las conozca, y a quien ellas a su vez conocen y aprecian. Algunos pastores, sin embargo, se sienten inseguros conversando con la gente, e inconscientemente la alejan. Debe reunir ciertos rasgos personales. Se lleva bien con su esposa y con otras personas.

Tiene fe en el poder redentor de Dios y en la solicitud divina que obra para el bien de cada creyente. Conoce el poder transformador del amor de Cristo y de sus hijos. Se aprende observando a la gente, leyendo libros y por la experiencia. Debe dominar sus propios deseos, sus sentimientos de culpa, su ansiedad, sus resentimientos, su sexualidad y sus frustraciones. Debe estar dispuesto a dedicarle tiempo al ministerio de aconsejar. El proceso de asesorar requiere tiempo; perjudica apurarlo.

Debe saber guardar secretos. Es imprescindible que el pastor nunca viole revelaciones, de ninguna manera ni a ninguna persona, ni siquiera a su esposa. Quieren ser animados y ayudados, y no cen- surados. Hay ocasiones de emergencia en las cuales el pastor no puede elegir ni la hora ni el lugar. Debe llegar puntualmente al lugar, pues si hace esperar al aconsejado, este puede pensar que al pastor no le importa mucho su problema.

Sin embargo, el pas- tor no se debe sentir atado en cuanto al tiempo. Debe pensar siempre en el bien del aconsejado. Guardar confidencias. Lo que el asesorado le revela al pastor debe ser conside- rado inviolable y no debe ser divulgado a nadie sin el permiso de la persona. El buscar asesoramiento en cosas personales es el acto humano que muestra la mayor confianza posible en otra persona.

No usar al asesorado para satisfacer sus propios deseos. No esconder sus convicciones cristianas. La fe o creencias del asesor deben influir sobre todo lo que piense y haga, incluso en el aconsejar.

Por ejemplo, no debe aprobar un abor- to en el caso de una soltera que ha tenido relaciones sexuales, y espera familia. No tratar de persuadir al asesorado a seguir recibiendo consejo. Reconocer sus propias limitaciones.

En algunos casos es mejor que el pastor no asesore. Estas personas son a veces un peligro para ellas mismas y para otras.

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